Surge una nueva generación

Los rasgos característicos de Sam Castro, tripulante mejicano, son una gran sonrisa y una risa espontánea que evidencian su amor por la gente. A menudo se lo ve con su traje mejicano tocando un ukulele en el escenario del Teatro Hope actuando para los chicos que vienen de visita con sus escuelas. Desde los 15 años, soñaba con ingresar a los Barcos de OM, después de que un equipo del anterior barco de OM, el Logos II, visitó su iglesia en Méjico. “Pensé: ‘¡No quiero perderme esto!’” recuerda Sam. Creció escuchando historias del servicio de sus padres en el primer barco: el Logos y cómo sus padres se conocieron en OM. Posteriormente lideraron el trabajo de OM en  Méjico.

“Quería ingresar después de la escuela secundaria pero mi mamá me dijo que primero tenía que estudiar,” dijo Sam. Entonces no entendió porqué pero ahora entiende lo difícil que  sería volver a estudiar si Dios lo llamara a servirlo al exterior después de su tiempo a bordo. En la universidad Sam estudió veterinaria y siguió trabajando con el ministerio entre los jóvenes, una vez por semana como Técnico  en Emergencias Médicas y como músico.

Sam estuvo rodeado de amigos cristianos y buenas influencias toda su vida. En la universidad esto cambió. “Conocí gente que no fue una buena influencia y seguí ese camino.  Entonces me di cuenta de que yo conocía a Dios sobre todo con mi cabeza pero no era una realidad que yo vivía,” admitió.

Un día Sam escuchó a un pastor que decía que no importaba lo lejos de Dios que uno pensaba que estaba, nunca juzga a la gente que trata de volver a Él.  “Las palabras del orador realmente me ayudaron. Así que busqué a un amigo cristiano y comenzamos a orar y a estudiar la Biblia casi a diario. Así fue como salí de esa situación,” dijo Sam.

Mientras oraba por su futuro en las misiones, se inscribió en el Logos Hope. Su sueño finalmente se hizo realidad cuando subió a bordo en Colombo, Sri Lanka en Setiembre de 2013. “Mis padres estaban orgullosos y mi padre muy entusiasmado. Él me contó todas las historias que yo ya conocía,” contó Sam riéndose.  

Su cultura y su experiencia con OM Méjico le facilitaron la adaptación a la vida a bordo del  Logos Hope adonde a menudo las circunstancias cambian. “No fue una lucha para mí porque sabía cómo era OM y conocía los barcos,” dijo Sam. “Tal vez mi experiencia fue mayor por lo que mi papá me había contado y por las reglas más duras que él me contó que había en su época.”

Sam comenzó a trabajar en la feria de libros y a tomar más y más responsabilidades. Ahora, como líder de turno, él es responsable de liderar un grupo de tripulantes. El hecho de venir de una cultura orientada a las personas lo desafió a aprender a ser más orientado a las metas.  “Ha sido bueno aprender a tener un equilibrio entre el cuidado de la gente y las cosas que uno tiene que hacer en el trabajo,” dijo. 

La pregunta que un orador compartió en un devocional lo tocó: “¿Estás trabajando para Dios o con Dios?” Esto  trajo un cambio en su manera de encarar el trabajo. “Mi actitud cambió: antes yo trabajaba simplemente porque tenía que hacerlo. Me apoyaba más en lo que yo podía hacer para Dios que en lo que yo podía hacer con Dios obrando a través de mí,” dijo Sam. “Ahora estoy orando más por las pequeñas cosas y para que Dios me ayude a tomar decisiones correctas a lo largo del día.”

Su mejor experiencia en el Logos Hope es haber hecho amistades. “Es tan lindo tener gente realmente cerca para hablar y abrirle tu corazón.  Uno forma lazos muy fuertes conla gente,” dijo Sam. “Lo he visto con mi papá, aun a lo largo de los años, sus amigos se reúnen y es como si hubiesen estado separados unos días. Sé que cuando vea a esta gente después de muchos años sucederá lo mismo.”

A pesar de que le queda más de un año a bordo, Sam está buscando oportunidades de servicio entre los jóvenes o para volver a  misiones en el futuro. “Me encantaría volver al barco. Me siento cómodo y es una herramienta muy útil para el ministerio.”

¿Su consejo para los que quieran ingresar al Logos Hope? “Simplemente estar dispuesto y siempre recordar que uno es responsable de obedecer a Dios pero no de los resultados,” comentó Sam para animar a otros. “Nunca limites a Dios con tus sueños. Por eso a menudo oramos por algo pequeño cuando Dios está planeando algo grande para nosotros.”

Region: OM-SHIPS
Country: Ships