El amor no conoce barreras

“Realmente no conocía el término ‘misiones’, pero sabía que Dios quería que yo fuese luz y sal para la gente que no lo conoce,” dijo Shanice Stuurman. Esta pasión la llevó de la ciudad costera de Puerto Elizabeth al mundo con el Logos Hope.

Shanice creció en una familia cristiana nominal y en su camino de fe vio a su familia acercarse a Dios. A pesar de que ella le había entregado su vida a Cristo a los 13 años, no fue hasta la final de su tiempo en la escuela secundaria que su vida cambió de dirección. “Dejé la iglesia un año y sentí la presión de todos mis amigos,” admitió. “Después de un año, miré hacia atrás y me di cuenta de que eso no podía seguir así.”

Ya de vuelta en el camino, Shanice deseaba más. “Quería ver cambios en mi familia, así que insistí para que mis padres fuesen a la iglesia. Yo sabía que tenía que ser un ejemplo para ellos,” dijo Shanice. “Tenía que cambiar la manera como le hablaba a mi papá y cómo lo trataba. Así, honrando a mi papá, él llegó a conocer a Jesús.”

En el 11° grado, Dios puso las misiones en el corazón de Shanice. Cuando un obrero de OM habló en su iglesia en un campamento de jóvenes sobre los proyectos en los que él estaba involucrado, ella supo que servir a Dios en misiones era para ella. Shanice ingresó al Entrenamiento de Discipulado Misionero de seis meses de OM Sudáfrica y después se unió al Logos Hope en Sihanoukville, Camboya en febrero de 2013.

En su primer año a bordo, Shanice trabajó en la feria de libros. Después comenzó a trabajar con la “familia” de la sala de máquinas, como ella la llama, como una de las cinco mujeres que trabajan allí. “Siento que éste es mi tiempo para estar en la sala de máquinas y allí Dios puede usar las fuerzas físicas que Él me da y puedo estar más cerca de Él,” dijo Shanice. Su trabajo a menudo no se ve, y eso le enseñó una lección vital. “A Dios le agrada aun si verme limpiar una máquina porque estoy usando lo que Él me dio a mí para bendecir y glorificar su nombre.”

A pesar de que viene de un país multicultural como Sudáfrica, el choque transcultural la golpeó de todas maneras. “¡Pensé que sabía todo!” admitió. Vivir a bordo le enseñó paciencia y un verdadero aprecio por las culturas. “Cuando veo a personas de Japón que nunca antes conocí y aman a Jesús y vienen al barco con el mismo propósito, es evidente que Dios es real y está activo,” expresó Shanice. Como sudafricana, a Shanice también le encanta ser parte del vibrante Coro Africano a bordo.

Navegando alrededor del mundo, ella aprendió que el amor trasciende barreras, especialmente al trabajar con niños. “Aunque existe la barrera del idioma, la gente reconoce el amor,” dijo Shanice. “Como la gente anhela el amor, lo reconoce. El cuidado y el amor no tienen idioma.”

Después de su tiempo a bordo, Shanice espera traducir su amor por la gente en una carrera de aconsejamiento y desarrollo de la gente. “Muchas personas no trabajan porque no saben que tienen habilidades. Creo que uno no tiene que darle pescado a la gente sino una caña de pescar,” dijo Shanice.

La vida en el Logos Hope la ayudó a salir de su zona de comodidad de maneras grandes y pequeñas. “Uno piensa que sólo hay una manera de vivir, por ejemplo, comer arroz en el desayuno me resulta extraño. Pero no hay sólo una manera de pensar, hay muchas.”

¿Su consejo para los que quieren ingresar al barco? “Tal vez cuando vengas al barco tu prioridad principal no sea compartir el Evangelio sino trabajar. En ese trabajo Dios va a obrar en tu vida y vas a aprender muchas cosas,” comparte Shanice. “Lo que recibes de Dios, Él lo usa para impactar la vida de la gente porque uno no puede dar lo que no tiene.”

Region: OM-SHIPS
Country: Ships